La industria de la pornografía digital genera 25% de las búsquedas en Google y el 35% de las descargas en la red. Está situada como la tercera fuente de riqueza en el mundo, después del tráfico de armas y drogas (https://bit.ly/3xf6UYu).

Wikipedia dice que la “pornografía o porno (en su forma abreviada) hace referencia a todo aquel material que representa actos sexuales o actos eróticos con el fin de provocar la excitación sexual del receptor”.

“Pornografía digital o en Internet incluye toda las imágenes o videos que se distribuyen a través de las distintas tecnologías sobre las que se apoya Internet, principalmente sitios web¨.

“Tal y como ha ocurrido con otras innovaciones tecnológicas, como los videos, la industria del porno ha ayudado al desarrollo de Internet. Gracias a ella, se crearon o se popularizaron nuevas tecnologías, entre las que puede contar el streaming de audio y video, la geolocalización, los distintos sistemas de pago o la validación de usuarios frente a software automatizado”.

La industria del porno digital representa más de $100,000 millones de dólares anuales, donde una décima parte procede de Estados Unidos (https://bit.ly/3xf6UYu).

Según Online MBA, 12% de sitios web (más de 24 millones) son pornográficos. Y cada día que pasa, el mundo gasta en pornografía unos 270 millones de dólares. Una investigación de la Universidad de Navarra asegura que en Estados Unidos los usuarios pagan en promedio $60 dólares mensuales por contenidos sexuales explícitos (https://bit.ly/3BcbU1z).

Según la empresa Statista, la página de porno Xvideos.com es la más visitada en Internet con 3.1 billones de visitas al año.

La pornografía representa un tercio del tráfico de la red. 70 millones de personas visitan sitios pornográficos cada semana; sus edades están entre los 18 y 24 años. Las mujeres ven más pornografía que los hombres (https://bit.ly/3RW0lCd).

La asociación GENDES asegura que “la mitad de los varones adolescentes en América Latina reconoce a la pornografía como una fuente importante de aprendizaje sobre sexualidad. Además, las edades en que inician el consumo de este material oscilan entre los 11 y 14 años (https://bit.ly/3xioHhD).

Según la revisión anual del 2021 de Porn Hub, “México es el mayor consumidor de audiovisuales pornográficos en Latinoamérica y el sexto país a nivel global en el consumo de este material” (https://bit.ly/3DhMvpx).

“Por su parte, el estudio ‘(Des) información sexual: Pornografía y Adolescencia’, realizado por la ONG Save The Children, 17.4% del primer acceso a la pornografía ocurre de manera accidental, mediante las ventanas emergentes que aparecen mientras los usuarios estaban en páginas y plataformas de libre descarga de series y películas, siendo esta un tipo de violencia publicitaria online normalizada que perpetúa un primer contacto no vigilado en menores de edad”.

Este estudio concluye advirtiendo que “es importante recalcar que, el constante uso de pornografía puede causar adicción y además, genera una realidad desvirtuada de lo que en realidad son las relaciones sexuales e incluso, el amor. La pornografía afecta la percepción sobre el sexo y genera conductas desinformadas y muchas veces peligrosas durante el encuentro sexual. De igual manera, fomenta una imagen errónea de cómo deben ser los cuerpos físicos de hombres y mujeres y también, muchas veces, lleva a la cosificación, a la violencia, a la sumisión y victimización”.

Más allá de la libertad que significa Internet, es importante entender que algunos temas, como es el caso de la pornografía, pueden llegar a causar problemas y daños importantes que tenemos que considerar. Es una poderosa industria que es difícil controlar. Debemos de estar atentos y actuantes, principalmente en el caso de nuestros menores de edad.