
El informe “Estado Mental del Mundo 2025” de Sapien Labs revela un panorama preocupante sobre la salud mental de los jóvenes a nivel global, con especial énfasis en México. La investigación, basada en más de un millón de respuestas de 82 países, confirma que el deterioro en el bienestar mental observado desde la pandemia de COVID-19 persiste sin signos de recuperación.
Los jóvenes menores de 35 años han sido los más afectados, mientras que los adultos mayores de 65 años han mantenido niveles relativamente estables de salud mental. En la clasificación internacional, varios países de América Latina y África muestran mejores indicadores de bienestar mental en comparación con naciones más desarrolladas, como Reino Unido y Australia, lo que sugiere que el desarrollo económico no garantiza una mejor salud mental.
En México, la brecha generacional en salud mental es alarmante. Mientras que los adultos mayores registran una puntuación media de 115.93 en el Cociente de Salud de la Mente (MHQ), los jóvenes de 18 a 24 años apenas alcanzan un promedio de 26.1 puntos, lo que indica que muchos experimentan dificultades considerables o angustia severa. Esta situación afecta su capacidad para manejar la vida cotidiana y desarrollar relaciones saludables.
El informe identifica varios factores clave que contribuyen a esta crisis:
- Acceso temprano a los celulares inteligentes: Quienes obtienen un teléfono móvil a una edad temprana presentan una mayor probabilidad de sufrir ansiedad, depresión y dificultades para controlar sus emociones y pensamientos.
- Alimentación basada en ultraprocesados: Dietas con alto contenido de alimentos procesados impactan negativamente la salud mental y el desarrollo neurológico.
- Relaciones sociales debilitadas: La reducción en la calidad de las relaciones interpersonales, tanto familiares como de amistad, limita la capacidad de los jóvenes para afrontar los desafíos de la vida.
Un hallazgo clave es la creciente dificultad de las generaciones jóvenes para controlar sus emociones y pensamientos, lo que se traduce en mayor irritabilidad, problemas de autoestima y dificultades para cooperar con otros. La falta de interacción cara a cara, producto del uso excesivo de tecnología, también afecta la capacidad de interpretar señales sociales y establecer conexiones significativas.
Más allá de las consecuencias individuales, el informe advierte sobre el impacto social de esta crisis, pues la incapacidad de conectar con los demás y cooperar podría debilitar la cohesión social y la estabilidad de las comunidades. En este sentido, limitar el uso de dispositivos electrónicos en niños y adolescentes y fortalecer los lazos familiares y comunitarios podría ser una solución clave para revertir la tendencia.
Ante la magnitud del problema, Sapien Labs busca sensibilizar a organismos internacionales como la ONU y a los gobiernos nacionales para que implementen estrategias que protejan la salud mental de las nuevas generaciones. En el caso de México, recuperar la fuerte red de apoyo familiar y fomentar autoregulaciones a través de la educación digital y alimentación podría marcar la diferencia en la salud mental de la juventud.