“Conocer la información pública te permite discutir, criticar, evaluar y tener los argumentos para poder exigir al gobierno la rendición de cuentas sobre sus actos y gestión, y poder denunciar cualquier arbitrariedad al respecto, así como también poder reconocer lo que se está haciendo bien” (https://bit.ly/3DRwUuK). Esta es una explicación clara de la utilidad de la información pública, un derecho de relativa reciente creación.

En nuestro país, la lucha por el derecho a la información pública es de hace pocos años. El primer avance fue la modificación del artículo 6° constitucional en 1977, a partir de agregar la expresión “el derecho a la información será garantizado por el Estado”. Y fue hasta junio de 2002 donde fue aprobada de manera unánime en la Cámara de Diputados la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, con la cual se creó el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI).

En el mundo se han dado dos grandes olas en materia de información pública y datos abiertos. La primera ola fue la promulgación de leyes nacionales en materia derechos a la información pública. Los principales beneficiados fueron, además de los ciudadanos, los periodistas, los abogados y los activistas. Era un derecho que se cumplía de manera convencional: los gobiernos publicaban un mínimo de información pública bajo formatos complejos de entender y difíciles de reaprovechar.

La segunda ola fue con el advenimiento de la tecnología y la web 2.0, que permitió trabajar, comunicarnos y colaborar de manera abierta. Así pasamos al modelo de gobierno y datos abiertos para fomentar la mayor utilización de la información gubernamental a partir de hacerla más accesible y disponible sin restricciones técnicas ni legales.

Las dos primeras olas de la información pública y los datos abiertos significaron importantes avances en la evaluación y control de los gobiernos. Si bien hoy tenemos acceso a una gran cantidad de datos, también es cierto que todavía hay restricciones de alguna información. Las principales limitaciones es el acceso a la información de los niveles estatal y municipal, y los cuestionamientos de lo logrado en materia de impacto contra sus costos.

Hoy vivimos el inicio de una tercera ola en materia de datos públicos que busca terminar de eliminar los obstáculos y restricciones existentes de acceso a la información, abrir los datos públicos para su total reutilización para lograr mayores impactos a través de impulsar la colaboración y las asociaciones intersectoriales.

La tercera ola busca darle una atención equilibrada a la demanda y la oferta de los datos, y otorgarle mayor importancia al contexto técnico, social, político y económico en el cual se producen y consumen dichos datos.

Entre las acciones más relevantes para impulsar la tercera ola de datos abiertos, destacan:

  • Creación y empoderamiento de los administradores de datos. Esta acción busca darle mayor peso a esta nueva función y otorgarle valor institucional. Se trata de un nuevo actor denominado administrador o jefe de datos, cuyo perfil técnico y estratégico contribuye a la creación de mayor valor a través de la colaboración.
  • Fomento y distribución de la capacidad institucional de datos. Se trata de distribuir las capacidades de generación de datos abiertos públicos en toda la organización pública, privilegiando la cooperación interna y externa para tener procesos definidos y sistematizados para un mayor impacto, y lograrlo evidenciarlo.
  • Articular el valor y construir una base de evidencia de impacto. Se busca pasar del enfoque normativo para cumplir la obligación de abrir los datos públicos en materia de transparencia y rendición de cuentas, a la evidencia de los impactos que los datos públicos pueden lograr.
  • Creación de la infraestructura técnica para la reutilización. Sin dejar de reconocer los avances logrados con los portales de datos públicos que nos han permitido navegar, filtrar, buscar y descargar información pública; tenemos que asumir los nuevos tiempos con nuevas y robustas tecnologías (big data y mayores capacidades de cómputo), junto la necesidad de lograr mayor impacto con esta información. Ahora tenemos que alentar los esfuerzos a la creación de infraestructura informática y nuevas aplicaciones para procesar de manera más eficiente los datos públicos y poderlos compartir con diferentes actores públicos, académicos, de investigación, sociales y privados los datos y beneficios de su procesamiento bajo esquemas complejos, intersectoriales y multidisciplinarios.
  • Fomento de la competencia en datos públicos. Facilitar una mayor competencia en materia de datos entre el público en general y el especializado, buscando ir más allá de la necesaria alfabetización en datos. Se debe promover la innovación y la creación de valor a través de los datos públicos, y difundir los avances logrados para estimular un mayor uso productivo de los mismos.

 

Hoy en día no es suficiente cumplir solo con la ley y la normatividad en materia de información pública y rendición de cuentas. Ahora tenemos que hacer énfasis en la evidencia de los beneficios en el uso de los datos públicos y la colaboración. Necesitamos convertir, en esta tercera ola, los datos públicos en un bien de alto valor.

 

Fuentes:

The Third Wave of Open Data Toolkit, Open Data Policy Lab disponible en  
http://files.thegovlab.org/The-Third-Wave-of-Open-Data-Toolkit.pdf
https://opendatapolicylab.org/third-wave-of-open-data/
https://bit.ly/3DRwUuK

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