Las consecuencias de la pandemia del covid-19, más allá de la salud y las pérdidas de vidas, ha significado un duro golpe a la economía y al empleo y, por ende, al crecimiento de la pobreza y la desigualdad en nuestro país.

Se habla de que el costo de la crisis sanitaria propició el cierre parcial de cerca de un millón de empresas, la pérdida de 12 millones de empleos (de los cuales hemos recuperado ya cerca de 10.2 millones), una caída de 8.5% del PIB y el crecimiento de entre 10 y 12 millones de nuevos pobres.

El costo ha sido brutal y ha aumentado las presiones de ingresos de las familias mexicanas. Pero no todas son malas noticias. Rescato entre los buenas y alentadoras noticias la aparición del movimiento de las “nenis” en las plataformas sociales en México.

¿Quiénes son las nenis? Son mujeres que han decidido utilizar las ventajas de las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter, principalmente) y las plataformas de mensajería instantánea (WhatsApp) para emprender en tiempos de pandemia con sus micros y pequeños negocios. Este creciente grupo de mujeres emprendedoras ofrecen sus productos y servicios a través de las plataformas digitales y entregan ya sea en domicilio o lugares céntricos de las principales ciudades del país.

¿De dónde salió el término de nenis? Todo empezó como una especie de burla a las mujeres que se sintieron empoderadas y aprovecharon para vender todo tipo de mercancías en línea: ropa usada, bisutería, accesorios de belleza, maquillajes, pasteles, postres, bebidas preparadas, entre otros productos (https://bit.ly/3xQRNTL). “El nombre nació como una burla a la frase ‘¿dónde entregas, nenis?’, ya que estas vendedoras suelen repartir sus productos en estaciones del metro o puntos medios de las ciudades”.

Vale destacar que el nombre de nenis, que proviene de nena, inició con una carga negativa clasista y misógina, pero su empuje, fuerza y avances obtenidos ganan día a día el respeto de todos. Recordemos que, según el INEGI, cerca de 1.3 millones de mujeres perdieron su empleo en la pandemia. Por ello vieron la oportunidad en las redes sociales para poder generarse recursos, ya sea para suplir los pérdidos por el desempleo, o extras para ayudar en el gasto familiar.

También hay un número creciente de jóvenes emprendedoras que están iniciando sus nuevos e innovadores micronegocios para tener ingresos o costear sus estudios.

Demostrando su capacidad de manejar tareas complejas de manera simultánea, las nenis “son su propio equipo de ventas, mensajería, cobranza, community managers, almacén y hasta mercadotecnia, pues la mayoría lleva sus perfiles de Instagram; acuerdan días para las entregas de la mercancía y visualizan los métodos de pago, sin dejar de lado que cuentan con un stock para sus clientes” (https://bit.ly/3exXf6n).

Las nenis ya son un fenómeno económico. Un estudio de la UNAM concluye que las nenis están generando ventas diarias por $9.5 millones, esto es, más de $3,500 millones al año.

No cabe duda que las mujeres nos siguen demostrando su empuje, ahora en el terreno del emprendimiento digital. Recordemos, de acuerdo al IMCO, que una de cada cuatro mexicanas que generan ingresos son emprendedoras (https://bit.ly/3ySCeeb).

Las crisis también abren oportunidades. La tecnología es una plataforma que acerca mercados y reduce costos de transacción. Son buenas noticias la aparición del movimiento de las nenis, pero ojalá que no se quede ahí.

Es imperativo pasar de la informalidad a la formalidad de estos emprendimientos para garantizar el acceso a la seguridad social de las mujeres y los beneficios como el acceso al financiamiento.

Otra vez, las mujeres están dando ejemplo de que cuando se quiere, se puede.

 

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