Hemos hablado que una manera adecuada de atender la pandemia del COVID-19 es apoyarse en la ciencia. Este parece ser el mejor camino para poder enfrentar la incertidumbre la propagación mundial de un nuevo virus, altamente contagioso y del cual todavía no se tiene identificada una cura por ahora.

Y particularmente se recomienda usar la ciencia de los datos, que integra herramientas matemáticas que despliegan escenarios basados en modelos que parten de los patrones de contacto de los contagiados, sus rangos de edad, su localización y la gravedad de los mismos.

Es el caso de los trabajos desarrollados por el Colegio Imperial de Londres, que ha realizado un estudio del impacto de la pandemia en 202 países. Además de los datos, los investigadores y matemáticos de esta prestigiada institución académica, incorpora los efectos de no intervenir y permitir la propagación del coronavirus, o tener políticas de intervención de distanciamiento social orientadas a mitigar o suprimir la transmisión.

Investigadores del Colegio Imperial elaboraron un modelo matemático a partir de datos sobre patrones de contacto específicos de la edad y la gravedad de COVID-19 para proyectar el impacto de la pandemia en la salud en 202 países. Compararon los impactos pronosticados de mortalidad en ausencia de intervenciones o distanciamiento social con lo que podrían lograrse con políticas destinadas a mitigar o suprimir la transmisión.

El peor escenario es la no intervención que permite la relación espontánea de las personas. En este escenario, y debido a la gran capacidad de propagación del coronavirus, estaríamos llegando en el mundo a 7 mil millones de contagiados y a 40 millones de muertes. Cifras terribles, sin duda.

A partir de la no intervención, hay dos escenarios:

  • Mitigación: Orientada a proteger a las personas mayores (60% de reducción de contactos sociales) y alentar la propagación, lo cual reduciría en 20 millones las muertes.
  • Supresión: Con la temprana y enérgica adopción de medidas de distanciamiento social, aplicación masiva de pruebas y aislamientos de contagiados, las muertes se pueden reducir entre 30.7 y 38.7 millones, dependiendo de lo temprano de la adopción de esta estrategia.

Son datos reveladores que nos invitan a reflexionar sobre la oportunidad y profundidad de las medidas de distanciamiento social y seguimiento de contagios.

El Colegio Imperial de Londres también hizo el estudio del impacto en México:

  • Sin intervención de medidas de distanciamiento: 90% de la población del país se contagiaría, 3.3 millones de personas necesitarían hospitalización, de las cuales 782,000 estarían en estado crítico y tendríamos 590 mil personas muertas.
  • Reducción del 36% del contacto social: 47% de la población se infectaría, 1,425,857 personas hospitalizadas, 323,109 en estado crítico y habría 243,724 muertes.
  • Supresión de la actividad con reducción del 75% del contacto social: 7% de la población infectada, 188,313 hospitalizados, 40,569 en estado crítico y 30,280 muertes.

Queda claro con los números presentados que una estrategia rápida, decidida y enérgica reduce radicalmente el impacto en infectados, hospitalizados y muertos. Además de que permite salir en menor tiempo de la crisis de salud para reactivar la economía. El modelo del Colegio Imperial demuestra que las medidas a tiempo cuestan, pero compensan en salud, vidas y menor tiempo de confinamiento. La ciencia no se equivoca.

El estudio hace una advertencia final que nos deja una gran preocupación: “Las estrategias de supresión deberán mantenerse de alguna manera hasta que las vacunas o los tratamientos efectivos estén disponibles para evitar el riesgo de epidemias posteriores”. Esto es, terminar con el aislamiento social sin tener una vacuna contra el Covid-19, implica el riesgo de una nueva propagación del virus. Muy delicado.

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