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Ante los crecientes problemas de inseguridad en diferentes partes del mundo -en México uno de cada dos mexicanos han sido víctimas de algún delito y siete de cada 10 se sienten inseguros-, los escasos resultados de la seguridad pública, y los avances de las tecnologías móviles, el uso de la vigilancia móvil esta teniendo un crecimiento exponencial.159_INFOGRAFIA_VIGILANCIA MOVIL

Las personas están desarrollando una obsesión por tener información sobre lo que sucede en materia de delitos alrededor de sus comunidades, barrios y centros de trabajo. Hoy en día existen diferentes aplicaciones (apps) que permiten recolectar información de autoridades, cámaras de vigilancia privadas, reportes ciudadanos y en redes sociales, así como proveer de espacios para compartir información y sugerencias para enfrentar los retos de la inseguridad.

Algunos han criticado el funcionamiento de estas apps porque publican y distribuyen información no confirmada, con sesgos discriminatorios o que ponen en riesgo las investigaciones legales de los delitos. Pese a ello, los ciudadanos, por lo visto, prefieren tener acceso en su celular inteligente a lo que sucede en tiempo real.

Las apps de vigilancia móvil se nutren de diferentes fuentes de información:

  • Información de los delitos. Esta información se obtiene a través del “escaneo” de las comunicaciones de los cuerpos públicos de seguridad o de las denuncias recibidas por delitos cometidos, así como de las estadísticas delictivas que se publican.
  • Acceso a las imágenes de las cámaras de vigilancia privadas. A través de la afiliación a alguna de las apps especializadas que se ofrecen en el mercado, los usuarios permiten el acceso a sus cámaras que no comprometen su seguridad, así como aquellas que tienen los diferentes negocios para el monitoreo externo. Esta red de cámaras permite generar una mejor vigilancia y ayuda a tener datos para esclarecer o condenar delitos cometidos.
  • Denuncias de hechos delictivos en tiempo real. Las apps realizan un monitoreo puntual de las denuncias que se hacen en las redes sociales y medios de comunicación, y las registran de acuerdo a criterios geográficos, tipo de delito, posible margen de riesgo por ubicación, comportamiento y perfil de los usuarios.
  • Reportes de los usuarios. Una de las fuentes más importantes es la que ofrecen los propios usuarios de delitos o riegos de delitos, algunos se convierten en denuncias formales y otras son denuncias anónimas. Hay que reconocer que en los ciudadanos se tiene una importante capacidad de identificación de situaciones de inseguridad en las comunidades.

Estas son algunas de las funcionalidades que ofrecen las apps de vigilancia móvil:

  • Reportes personalizados de riesgos. Las apps generan diferentes tipos de reportes, según los deseos del usuario: riesgos de delitos en las áreas geográficas de interacción, reputación delictiva de diferentes zonas de la comunidad, información en tiempo real de sucesos delictivos, entre otros.
  • Alertas en tiempo real. Esta es una de las funcionalidades más apreciadas y es la llegada de información en tiempo real de sucesos delictivos que se están desarrollando en las zonas geográficas donde interactúa el usuario, oportunidad de levantar un reporte de este tipo, e información de emergencias.
  • Denuncias de delitos. Adicionalmente en estas apps pueden apoyar el proceso de orientación sobre denuncias de los delitos.
  • Comunicación con autoridades. Permiten estas plataformas tener identificadas claramente a las diferentes autoridades, sus responsabilidades precisas y sus contactos para poder comunicarnos efectivamente con ellas.
  • Difusión de mejores prácticas de seguridad. También sirven estas apps para compartir casos de éxito, mejores prácticas para las personas, las familias y los negocios y sugerencias en casos de delito o emergencia.

Entre las apps más populares en los Estados Unidos, destacan Citizen, Neighbours, Ring y Nextdoor.

Frente a los problemas de inseguridad que padecemos, existe una buena oportunidad para sumar la información de los ciudadanos. Sin embargo, es necesario un diseño más amplio de los procesos de validación y uso de la información para asegurar resultados y evitar los errores y la manipulación.

Es tiempo de atrevernos a usar la tecnología social a favor de la tranquilidad de la sociedad y a reforzar las capacidades de nuestras instituciones. Ojalá esta oportunidad la aprovechemos.

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