julio13

La inseguridad se ha vuelto un problema sin control en el mundo. Los grupos delincuenciales y la incapacidad institucional para detenerlos afectan la vida de millones de personas. Es un elemento corrosivo de la confianza ciudadana en sus autoridades. Tiene altos costos económicos al desviar recursos que deberían de dedicarse a la productividad y competitividad. Pone en riesgo a las instituciones, las empresas y los ciudadanos.

México no es la excepción. Es el problema más importante a resolver, de acuerdo a los distintos estudios de opinión pública. Ello a pesar de la gran cantidad de recursos fiscales que hemos invertido en el combate a la inseguridad. En promedio, anualmente le hemos dedicado cerca de 160,000 millones de pesos en gastos en policías, armamento, patrullas e infraestructura. Sin embargo, el problema crece y ha llegado a niveles intolerables en algunas regiones del país.

Entonces, ¿Qué hacer? ¿Cómo se puede enfrentar desde las nuevas tecnologías este problema? Una alternativa es implementar un modelo de policía robotizada, eficaz, insobornable, de tiempo completo, sin márgenes de equivocación. Veamos que se está haciendo al respecto en el mundo, al estilo de la película Robocop, producción estadounidense de 1987.

  • China experimenta con el robot Anbot, que es un artefacto ovoidal y que opera en el aeropuerto de Shenzhen. Sus funciones son muy básicas: patrulla, realiza reconocimiento facial, toma datos para procesar a través de inteligencia artificial y responde ante emergencias. Tiene una pantalla digital en su cara y cuatro cámaras de alta definición, que le permiten tomar todo tipo de imágenes a su alrededor de los viajeros y eventos de riesgos. Para disuadir en caso de enfrentar a la delincuencia, puede usar luces y sonidos, además de soltar descargas eléctricas. Puede perseguir a los delincuentes a una velocidad máxima de 18 km por hora. También apoya las labores de detección de armas, drogas y explosivos, y orienta a los pasajeros sobre sus vuelos y de los servicios del aeropuerto.
  • Singapur tiene en pruebas el O-R3, un vehículo tipo patrulla orientado a la vigilancia. Entre sus funciones, están las de cuidar que el acceso a determinados perímetros, puede identificar delincuentes y paquetes sospechosos. Además, tiene incorporado un dron para seguimiento de delincuentes. Una de sus principales características es que es autónomo, esto es, puede el mismo recargar sus baterías.
  • Dubái tiene el robot policía REEM, que mide 1.67 metros, pesa 99 kilos y tiene una pantalla táctil en el pecho, por medio de la cual ofrece servicios a los ciudadanos para obtener información, denunciar delitos, pagar multas o contactar con diferentes estaciones de policía de la ciudad. Funciona con tecnología de reconocimiento facial y puede grabar imágenes de alta definición que envía al departamento de policía o a los policías más cercanos a la escena de riesgo. Este experimento forma parte del plan del gobierno de Dubái de tener en 2030 al menos 25% de su fuerza policiaca robotizada.
  • Dallas, Texas prueba el robot MARCbot, diseñado en 2002. Tiene el tamaño y la forma de una cortadora de césped, y está equipado con una cámara giroscópica, un altavoz, un micrófono y un brazo mecánico. Se maneja vía remota. Es todoterreno y funciona a través de una cámara, tiene un brazo mecánico para mover objetos sospechosos, principalmente frente a riesgos de materiales explosivos.
  • Rusia tiene a un androide inteligente llamado Fedor. Se creó originalmente para viajar al espacio para acompañar a los astronautas y ser un ayudante en labores de carga de paquetes pesados, operar diferentes vehículos, artefactos y herramientas de riesgo para los humanos. También puede manejar armas. Uno de las principales características de Fedor es que funciona con inteligencia artificial, lo que le permite analizar de manera autónoma la situación y tomar decisiones en las situaciones de emergencia. Puede conducir un carro, dar golpes, disparar armas con gran precisión y manipular diversas herramientas.

Está claro que frente al gran reto de la inseguridad, la tecnología nos puede dar opciones. Los ejemplos analizados demuestran que los robots pueden ser una solución muy eficaz y controlable para acabar con este estigma. Los grandes avances de la inteligencia artificial y la robotización ya dan resultados. Sería bueno empezar en nuestro país a experimentar con este tipo de tecnología, para acabar con la incertidumbre del miedo y la desesperación a la que nos ha sometido la delincuencia.

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