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De acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo, en una sociedad moderna el acceso a Internet, y particularmente a la banda ancha, es un ingrediente clave en la agenda de la política pública para acelerar el crecimiento económico y la reducción de la desigualdad.

El acceso a Internet puede ser la diferencia entre un futuro de desarrollo y oportunidades para los países y sus habitantes, o uno de rezago e incremento de las desigualdades y la marginación. De ese tamaño es la importancia de la conexión a la red, tema que no parece ser entendido con claridad por los gobiernos mexicanos.

Recientemente, la Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo Sostenible, creada en el seno de la ONU para estudiar el estado de la conectividad en el mundo, concluyó que 3,500 millones de personas estarán conectados a Internet a finales de este año, lo que significa un 47% de la población mundial, y 300 millones más que el año pasado.

El Informe menciona que Corea del Sur es el país más conectado del mundo con 98.8% de los hogares usuarios de Internet; le siguen Catar, con 96%, y Emiratos Árabes, con 95%. En cuanto a usuarios individuales, Islandia tiene 98.2%. Y si nos referimos a la conexión a banda ancha, Mónaco lidera el rubro, con 47% de sus habitantes suscritos a este importante recurso.

Se está llegando a la saturación del acceso a Internet en las regiones de mayor desarrollo económico, como son Estados Unidos, Europa y algunos países de Asia, como Japón y Corea del Sur. Esta saturación también se produce en materia de teléfonos inteligentes. En contraste, los países que se encuentran en el África subsahariana tienen un promedio de 3% de internautas.

Resalta en el Informe que China y la India son los dos más importantes mercados en el mundo en materia de acceso a Internet, pero que juntos concentran 55% del total de personas que carecen de conexión a la red, y suman 721 millones y 333 millones de usuarios actuales de Internet, respectivamente.

Los que no están conectados al mundo digital representan 3,900 millones de personas, ubicadas principalmente en China, India, Pakistán, Indonesia, Bangladesh y Nigeria. En los 48 países menos desarrollados, 85% de sus habitantes no están en línea.

En México, según datos de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), tenemos 65 millones de personas conectadas, lo que equivale a 59% de la población. En contraste, hay regiones con importantes rezagos en cuanto a conexión al mundo digital, como los estados de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Michoacán.

Todo lo anterior deja en claro que existe una relación directa entre la penetración de la conectividad a Internet y los niveles de desarrollo de los países. Por eso es urgente y de máxima justicia social corregir la brecha digital en nuestro país en los lugares donde el mercado de las telecomunicaciones no está respondiendo, a través de programas públicos que incentiven la conexión de los habitantes que padecen mayores rezagos. De ello dependerá que puedan sumarse realmente al desarrollo con igualdad de oportunidades.

Es momento de dedicarle los esfuerzos y los recursos disponibles a los más rezagados, a quienes están al final de la fila. Solamente así podremos garantizarles una oportunidad y un futuro. Si no lo hacemos, esta generación pasará a la historia como una de las que mayor desigualdad habrá creado. De ese tamaño y trascendencia es la decisión, misma que ya no puede esperar.

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