CONTEXTO

El turismo es una de las industrias más benéficas que existen, en especial por la derrama económica que trae consigo. Beneficia tanto a los propios oferentes de servicios turísticos, como a la larga cadena de valor que genera: taxistas, guías, restauranteros, comercios, centros de diversión, etcétera.

Además es una industria que no contamina por sí misma, y en el caso de México aprovecha las grandes ventajas naturales que tenemos: sol, playa, mar, montaña, desierto, planicie, selva…

México es un jugador destacado en el turismo a escala internacional. Ocupamos la décima posición mundial al atraer 32 millones de visitas a nuestro país (2015), lo que provoca una derrama económica de 17,500 millones de dólares. También es importante destacar que el turismo nacional, es decir el interno, representa un 80% del total de los turistas.

TURISMO DIGITAL

La industria turística, al igual que todas las demás y las propias actividades humanas, está siendo impactada por el Internet y las redes sociales. Está teniendo lugar una transformación de fondo en la forma de promover y comercializar el turismo, que vale la pena tener en cuenta. He aquí algunos de los cambios que están impactando al turismo:

  • Digitalización acelerada. Prácticamente todos los componentes de la promoción y comercialización turística están digitalizados. Hoy en día los lugares turísticos y su oferta se encuentran representados en sitios en Internet, blogs y redes sociales, donde tenemos acceso a información, fotos, videos, testimonios y planes de viaje. Pero también disponemos de acceso digital a la compra de boletos de avión, reservaciones en hoteles, paseos, restaurantes, museos y espectáculos, entre otras opciones. Y todo ello se gestiona en un ambiente digital: pagos en línea, claves y boletos electrónicos, facturas digitales… Atrás quedaron el papel, los folletos y casi todos los elementos físicos. Hoy en día, 70% de las reservaciones relacionadas con los viajes turísticos en el mundo se inician en Internet.
  • Desintermediación. Gracias a Internet se dejó de lado la participación de componentes en la cadena de valor que poco valor agregaban, pero que encarecían los precios. Tal es el caso de las agencias de viajes, que antes basaban su negocio en la venta de boletos de avión. Actualmente las aerolíneas ofrecen directamente sus servicios, y los han expandido a través de estrategias de paquetes completos a la venta de espacios en los hoteles, vehículos de renta y otras opciones. Este cambio en el rol de las agencias desató una verdadera reorganización del sector y obligo a estos actores a ofrecer servicios más especializados y de mayor valor para los turistas.
  • Venta de experiencias. La manera de vender el turismo ha cambiado con la revolución digital. La venta turística se hace por medio de experiencias, modificando así el antiguo modelo de venta de reservaciones. Hoy se ofrecen rutas, vivencias e historias, y se generan conversaciones que buscan personalizar las experiencias de los turistas. La clave es provocar un relacionamiento que invite a participar en la vivencia de una historia única. Ello va a provocar también un profundo cambio en el perfil de las personas dedicadas al turismo: deberán de ser mejores mercadólogos, saber investigar las opciones de los lugares turísticos y conocer de logística y organización, dominar los medios digitales.
  • Influencia social. Las redes sociales también están influenciando las decisiones de nuestros viajes. Diferentes estadísticas disponibles indican que la mitad de los usuarios de Facebook adoptaron sus decisiones de viajes con base en contenidos que compartieron sus amigos y conocidos. Una tercera parte toma mucho en cuenta los testimonios de otros clientes en los hoteles para decidir su reservación, y el 75% considera que un elemento destacado de su decisión sobre el hotel es el acceso a wi-fi y la velocidad de conexión.

Conclusiones

El turismo en el mundo está cambiando de manera acelerada como consecuencia de la revolución tecnológica. En México, a decir del Secretario de Turismo, muchos de los retos del sector ni siquiera tienen que ver con el mismo, como la migración, el uso del suelo, la ecología y los asuntos aeroportuarios, entre otros.

Ello explica por qué, teniendo el potencial turístico que nuestro país tiene, no avanzamos. La agenda debería estar enfocada en cómo aprovechar la tecnología para potencializar nuestra oferta turística, crear una marca poderosa, hacerla más atractiva, facilitar el acceso, integrar servicios para crear experiencias únicas y obtener información para mejorar. En fin, ponernos como meta un México mejor y más competitivo.